miércoles, 6 de abril de 2011

Día 4 - ¡Gemelos acrobatas!


Miércoles 6 de Abril del 2011



Entramos en una atmósfera donde se había celebrado un homenaje o fiesta. Había un letrero grande frente al patio de juegos en el cual decía "Feliz cumpleaños Patricia", al parecer había sido el cumpleaños de la Hermana encargada del Hogar Transitorio San Luis. Esto lo observé mientras esperábamos a los niños. Llegaron a salir pocos niños en relación a semanas pasadas y había algo peculiar para todos los niños que captaba su atención inmediatamente. Había un nuevo trampolín en la zona de juegos. Todos los niños entusiasmados procuraban subir lo antes posible ahí. Taír apareció nuevamente de la mano de su cuidadora. Esta vez vino corriendo hacia mí y sonriendo me abrazó. Me gustó la manera en cómo me alegró el día desde el inició cuando se supone que esa es la tarea de nosotros principalmente, poder compartir. Justo antes de que Taír quería ir al trampolín, había un niño sentado en la mesa. Me di cuenta que era Kevin.


Había llegado a conocer un poco a Kevin hace 3 semanas y me di cuenta que él y Taír no se llevaban bien. Hoy parecía un poco serio y sin ganas de jugar.




(Él es Kevin)

Parecía que estaba castigado o tal vez solo estaba a aburrido o abrumado por nuestra presencia. Por un momento pensé que era parte de su juego y quería llamar la atención. Me acerqué intenté hablarle y solo sonrío. Taír por otra parte, estaba ansioso por subir al trampolín. Antes de que los demás niños llegaran, lleve a Taír al trampolín y subió. Algunos niños más subieron al trampolín, seguido de un grupo de niñas. Todos saltando, divirtiéndose y tratando de sentir la adrenalina de este nueva forma de diversión. No hacían más que soltar risas y sonrisas. Desde afuera, observaba a Taír para que no se golperara y evitar que mientras saltaba golpeara a otros y ocasioanara algún accidente.




"¡Saíd!" escuché que Taír dijo. Su hermano había entrado al trampolón y juntos estaban en una especie de competencia amistosa por saber quien saltaba más alto. Era tan gracioso verlos. A Saíd se le caían los pantalones de tanto saltar. Junto con una amiga, les colocabamos las palmas de nuestras manos contra la malla del trampolín para que las atrapasen. Parecían divertirse. De repente vimos a un niño de guinda intentar atrapar nuestras manos. ¡Robert también quería un poco de amor! Comenzamos a jugar con él.





Tiempo después, salieron del trampolín. Querían seguir jugando, pero esta vez con nosotros y literalmente al parecer. Se colocaron sus zapatillas e intentaron hacer especies de acrobacias apoyándose de nosotros. Taír y Saíd eran especie de acróbatas.

Luego jugamos en los columpios y en cada juego que había. Al terminar, fuimos a las mesas. Una amiga llevó rompecabezas para los niños y me senté con Taír a armar y ayudarlo a armar. Parecía que no tenía paciencia, pero lo ayudé y mostré que no necesitabamos de complicaciones para terminar un rompecabezas. La felicidad que tenía al terminar cada rompecabeza era indescriptible. Conocí a una pequeña niña llamada Nicole que se sentó cerca a nosotros a armar un rompecabezas. Tiene 4 años, y me pareció muy inteligente y curiosa para ser tan pequeña.

Ya iba a llegar la hora de retirarnos, y Taír se inclinó a darme un abrazo, parecía que no quería que me fuera. Lamentablemente, teníamos que retirarnos. Le dije para tomarnos una foto y aunque no respondió sonrío al tenerlo entre mis brazos.

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