miércoles, 30 de marzo de 2011

Día 3 - ''No más fotos después de hoy.''

Miércoles 30 de marzo del 2011


El día inició un poco diferente a las semanas anteriores. Habían menos niños que al parecer permanecieron en sus pabellones con sus respectivas cuidadoras. Carlos apareció y, curiosamente, me preguntó por mi cámara. Quiso tomar una foto y con la intención de hacerla solo una vez, se la presté (habían otros niños que querían tomar fotos, como Fidel, por eso trataba que no muchos la vieran por no generar discusiones entre ellos). A Carlos parecía gustarle mucho tomar fotos y me sorprendió, porque es algo que a mí también me gusta. En un principio entendí la emoción de ser fotógrafo de sonrisas, así que le enseñé a manipular la cámara e incluso aprendió más funciones de las que ya sabía. Para comenzar quiso tomarme una foto. (Ésta es la foto que Carlos tomó de mí.)



Luego, quiso fotografiar a Limber porque era su amigo y bueno, era uno de los que estaban más cerca. Después tomó otra, otra y otra, mientras ayudaba a Taír a subir en la resbaladera, hasta que le tomó una foto a Fidel.


Fidel, el de la sonrisa carismática, se acercó a mí y preguntandome si la cámara era mía me preguntaba, a la vez de manera indirecta, si podía usar mi cámara. Le dije a Carlos que le prestara la cámara para que tomara una foto. Carlos no quería, pero luego aceptó a que tomara una. Después de eso ambos se tranquilizaron, aunque había una especie de tensión entre ambos.


Carlos estaba tomando fotos muy cerca de donde estaba con Taír, cuando, de repente, regresa a mí y no tenía la cámara. Vi que quería llorar y le pregunte qué había pasado. Me dijo que Fidel le había quitado la cámara. Entonces fui a buscar a Fidel y comenzó a esconderse pensando que era un juego. Le dije a Fidel que tenía que disculparse con Carlos, porque no tenía que haber hecho eso. Entonces me dijo que lo haría y me entregó la cámara. Le dije a Carlos que tenía que guardar la cámara por un momento. Carlos lo tomó mal y quiso llorar. La pelota de Taír se fue muy lejos y cuando regresé a entregársela a Taír. Carlos estaba llorando, me dijo que alguien lo había golpeado y al parecer le calló la pelota mientras jugaban futbol algunos niños y unos compañeros cerca de él. Le dije que se calmara, pero no dejaba de estar triste. Vino su cuidadora para llevárselo al baño y después no lo vi. Ya teníamos que irnos, todo había pasado tan rápido. Pensé que ya no sería una buena idea llevar la cámara más, a pesar de que aprendió a utilizarla y que jugar con ellos sería otra mejor opción.

sábado, 26 de marzo de 2011

Earth Hour!

Sábado 26 de marzo del 2011

En el colegio durante esta semana los alumnos de 4to y 5to del bachillerato internacional (BI), preparamos una campaña de concientización ambiental con el tema de ''La Hora del Planeta''. Tuvimos la oportunidad esta semana de realizar una charla dirigida a alumnos de entre 10 a 15 años, explicando el impacto del no cuidado ambiental, el objetivo de ''La Hora del Planeta'' y su desarrollo en estos años, en especial, en el Perú. Esta charla dirigida por grupos conformados por un alumno de 5to de BI y dos de 4to año de BI, me permitió desarrollar la habilidad de comunicar e informar a grupos grandes sobrepasando las limitaciones de tiempo y organización, pues un miembro no estuvo presente.

Haciendo referencia exclusiva al sábado 26 de marzo, se había estado practicando una concentración de alumnos en el colegio, con su autorización, la participación de profesores y dirigido por los profesores del área de ciencias. Con ello queríamos demostrar que la labor realizada en la semana había tenido efecto en los demás como para participar en ''La Hora del Planeta''. Planeamos formar el número 60 con velas, y mostrar que el colegio como grupo de alumnos y profesores se mostraban dispuestos a participar de esta propuesta por el cambio ambiental.
Como resultado, muchos alumnos de distintos grados del nivel secundario asistieron y se notó el gran logro de la campaña de concientización realizada.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Día 2 - Hermano es sinónimo de alegría

Miércoles 23 de Marzo del 2011


Nuevamente nos dirigíamos hacia el Hogar Transitorio San Luis e imaginaba que el reencuentro con los niños una semana después sería tal vez desalentador para algunos. No fue inmediato en el caso de todos que los niños nos reconocieran. Tan solo era la segunda vez que los habíamos visto y esperar que nos recordasen fue algo más fantasioso. En mi caso, recordaba los nombres de Taír, Carlos y Lucas. Aunque no vi a Taír desde un inicio, vi a Lucas tratándo de balancearse en un columpio como hacía la semana pasada. Me dirigí hacia Lucas y frente a un "Hola, ¿cómo estás?" me respondió con una sonrisa y una risa corta. Entonces supuse que quería jugar en el columpio e imaginar que era un aviador, pues hacía sonidos de aviones con los labios y mediante un susurreo lento.De repente escuché que decía algo con voz tímida "Más rápido". Parecía que disfrutaba de la adrenalina de un columpio y a pesar de tener cerca de los 3 años, no tenía miedo a caerse. Quise seguirle el juego y mantenerlo entretenido, pues al inicio del día estaba un poco serio e incluso amargado. Entonces evitando columpiarlo muy rápido y fuerte para que no se cayese, lo balancee haciendo que se impulse una tres veces y me puse frente a él. En esos momentos fue cuando le tomé estas fotos. El similuba que estaba en un avión e intentaba alcanzarme, pues yo estaba a una distancia en la que a penas me alcanzaba con los pies. Lucas disfrutaba del juego más que yo, pues era yo quien se iba cansando de correr hacia su espalda y balancear el asiento y poniéndome, luego, frente a él para intentarle robarle una sonrisa. Verlo sonreír era una mayor satisfacción. A su lado, estaba Carlos. Él, a diferencia de Lucas, podía columpiarse solo. Carlos tiene 4 años. Sin embargo, quería algo. Cuando me vio fotografiando a Lucas, me dijo: ''A mí, a mí''. Carlos era otro de los niños con una voz inocente y con dicha voz, más que convencerme llamó mi antención. Carlos era otro de los niños a quien le gustaba jugar en los columpios. Fue una especie de competencia amistosa entre Carlos y Lucas. Tuve que ayudar a Lucas, obviamente, pues no podía balancearse por su cuenta en los columpios. Bueno, terminaron riéndose y sonriendo sin parar, y a pesar de no ser el mismo pabellón, jugaban como amigos.



Sin embargo, Carlos conocía mucho a alguien de su pabellón con quien era estrechamente amigo, era el hermano de Lucas. Lucas tiene un hermano un poco mayor que él en el pabellón de Carlos y Taír. Su hermano, llamado Andrés era muy parecido a él en el sentido que no le gustaba parar de jugar y sentía cosquillas fácilmente. ¿Cómo me enteré de Andrés? Lucas se sintió un poco triste en un momento, y no entendí muy bien aquel sentimiento por minutos, antes estaba feliz jugando con Carlos. Me dijo que quería verlo y lo extrañaba y fue ahí donde me mostró quien era su hermano. Recuerdo muy bien a Andrés del primer día, porque se presentó ante todos y era muy gracioso. Una vez que lo vio, me dijo ''él es mi hermano'' y sonrío. Ambos se abrazaron y Lucas ya no sentía ese sentimiento negativo.

Faltaba poco para que nos retiremos del Hogar, y econtré a Taír jugando solo. Un compañero, me dijo que se podía quedar con Lucas y entonces le dije a Lucas que ya volvería. Fui donde Taír, y no estoy seguro si me recordó. Estuvo riéndose como la semana anterior e incluso hacía los mismos gestos. No estuve seguro de que me había recordado hasta que tuvo que regresar a su pabellón y me abrazó. Por otra parte, un grupo de niñas quisieron tomarse una foto. Una amiga les había dicho que podían tomarse una con mi cámara y esta fue una de las últimas fotos que tomé.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Día 1 - Segunda primera vez

Miércoles 16 de Marzo del 2011




Era extraña la sensación de subir a un bus y saber que una vez más sería el inicio de un nuevo proyecto de vida junto a estos niños que aún no llegaba a conocer. Probablemente, camino al hogar, sentí curiosidad, entusiasmo e incluso miedo. Era claro que serían niños a quienes iríamos a visitar y, sobre todo a ayudar. Era raro el sentir miedo. Siempre me he sentido cómodo con los niños, pero aún no sé como explicar ese posible medio, solo quiero considerarlo (al menos por ahora) como confusión.

Desconocía totalmente dónde estaba aquel lugar, a pesar de que muchas veces en mi vida había pasado por ahí. Y no tener conciencia de la distancia a la que nos encontrábamos del Hogar, jugaba en contra mía. No pude calmar todas las emociones encontradas que tenía sin haber llegado y visto a los niños. Entonces fue que llegamos y ya habiendo entrado, sonreí. Un ambiente tranquilo a pesar de las risas y travesuras de niños que salían de este lugar. Pero, ¿por qué salían? me pregunté. Hasta donde yo tenía entendido ellos vivían ahí. Entonces seguí observando y, observar todo un ambiente lleno de colores, me recordaba a mí, claro que en un pasado muy lejano. Llegamos a juntarnos todo el grupo que ibamos a visitar el Hogar Transitorio San Luis a partir de hoy, y la encargada del Hogar era una hermana religiosa llamada Patricia quien nos explico un poco a cerca del lugar. Nos mencionó dentro de varias cosas como la organización de niños y niñas en pabellones, una cosa que consideré importante: la falta de la imagen paterna para los niños.

Nos dijeron que esperemos en unas bancas que hay cerca al patio de juegos y comenzamos a ver como poco a poco salían niños de pabellones. Cada vez el número de niños aumentaba y parecía no parar. Un grupo de niños pertenecientes al mismo pabellón y otro grupo de niñas de otro pabellón se sentaron en las bancas. Ese fue el primer contacto con los niños. Muchos de ellos eran cordiales, extrovertidos y solo buscaban la amistad de alguien. Muchos iniciaron la conversación mucho antes que nosotros y fue cuando comenzamos a hablar de nosotros. Muchos de los niños se fueron de las mesas directamente al patio de juegos. Veía sonrisas enormes como no veía hace tiempo. Algunos de los niños eran tímidos, como uno que estaba cogido de la mano de su cuidadora desde un inicio. Me quise acercar a él y justo la cuidadora al observar que miraba a ese niño se acercó y lo dejó junto a mí.




Su nombre es Taír, pero eso lo supe después de intentar hablar con él. Intentó decirme su nombre, pero yo entendí que era ''Tais''. Carlos, un niño que estaba cerca a mí dijo ''Él es Taís'' entonces, pensé que su nombre era Taís. No entendía muy bien lo que decía, y pensé que era porque tenía entre 2 a 3 años. Quiso ir al patio de juegos y ahí me sorprendió la felicidad de Taís. Fue inesperada la sonrisa que tuvo mientras jugaba, porque mientras intentaba hablar con el tenía una mirada seria y de confusión. No paraba de reírse y paracía disfrutar como si ya me conociera. En un momento dejó de sonreír, se quedó quieto y haciendo una seña, entendí que quería ir al baño. Le pregunté y solo asintió con la cabeza. Lo llevé con su cuidadora y le dije que parecía que quería ir, me respondió que ella lo llevaría y que fuera a jugar con alguien más. Mientras esperaba, justo a unos pasos, estaba Andrea (una compañera) y me pidió que la ayudara pues cuidaba a 2 niños y 1 niña en los columpios y todos querían que los balancearan. Lucas, uno de los niños estaba serio y lo único que quería era que lo balancearan un poco en el columpio. Sonreía por ratos y parecía que trataba de ocultar su felicidad. No entendía muy bien por qué, pero tenía una voz de inocencia y solo lograba sacarme sonrisas y él también sonreía.




Regresaron "Taís" y su cuidadora y me lo encargó. Se suponía que Lucas quería columpiarse para sonreír y "Taís" quería regresar a algún otro juego. Le pregunte a "Taís" si quería columpiarse, entonces ahora no dejaría a ninguno. Bueno, al menos eso pasó hasta que otro compañero se llevó a Lucas. Taír quiso regresar a otro juego cuando el camino se encontró con una pelota. Jugamos un rato y lo llamaron para que tomase un poco de limonada y leche. Nos sentamos nuevamente en las bancas y estaba tranquilo disfrutando de la limonada. En ese momento saque mi cámara y quise tomarle una foto.




(Él es Taír)

Esta fue la única foto que tomé, y recuerdo este día claramente. Cuando estabamos a puntos de irnos, la cuidadoras llamaron a los niños. Taír se despídió con un abrazo y sonrío, hizo una mueca y dijo algo que aún no estoy seguro de qué fue lo que dijo. Taír se fue y ya era hora de irnos. Una amiga, que estuvo cerca a mí cuando me despedía de Taír. Me pregunto "¿No te diste cuenta de por qué habla así?'' Pensé dos veces la posible razón y era lo que ella también pensaba. Al parecer Taír fue operado por tener labio leporino, porque tiene una marca pequeña en el lado derecho de su nariz.