miércoles, 25 de mayo de 2011

Día 8

Miércoles 25 de mayo del 2011

Inusual. Fue inusual llegar al Hogar San Luis e inmediamente percibir que probablemente sería uno de esos días en los que muchos de los niños no saldrían de sus habitaciones por algun motivo inusual. Sólo se me ocurría que el frío podría ser una razón para que los pequeños no puedan salir cerca al patio de juegos y podamos verlos. Había un enorme silencio y parecía que no habían más personas en el hogar que el grupo de niñas de 3 años que se encontraba cerca al patio de juegos con su cuidadora. Entonces nos acercamos a las mesas donde estaban donde usualmente vamos al llegar y donde esperamos.

Al cabo de un rato, bajaron algunos niños más, pero no veía a Taír. Vi a Miguel Ángel y fuimos a jugar un rato. Pasamos por los columpios, los toboganes e incluso subió al trampolín con mucha suerte, pues mayormente hay muchos niños ahí y se prohiben que suban más de 5. Cuando comenzaron a subir más niños tuve que quedarme a cuidarlos. Miguel Ángel quería bajar y regresar a los columpios. Le dije que si me podía esperar un rato y aceptó. Una amiga cuidaba conmigo a los niños del trampolín. Fue difícil decidir entre quedarme a cuidar a los demás niños o ir a jugar con Miguel Ángel, pues podía sentirse triste. Me quedé un rato a cuidarlos hastsa que vino alguien que podía cuidarlos. Fue entonces que pude ir con Miguel Ángel a jugar un rato más antes de irnos.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Día 7

Miércoles 18 de mayo del 2011

Había pasado ya prácticamente un mes desde la última vez que los vimos. Por una parte, sentía un poco de temor de que no nos reconocieran rápidamente o que nos ignoraran por no haber ido en las últimas 4 semanas. Ser niños no muchas veces es igual de alegre como uno espera, y muchos de ellos no entienden por qué quienes se acercan a ellos a veces no vuelven o cumplen sus promesas.

Hoy fue un día un poco raro. En especial, me refiero a la actitud de Taír. Desde que comenzó el día estuve con Taír jugando e intentando hacerlo sonreír. Al inicio se comportaba como siempre. Incluso jugamos con un niño llamado Miguel Ángel, gemelo de Luis Miguel. Ambos parecían divertirse.

(Miguel Ángel)


Luego Taír quería ensuciarse las manos como una vez lo hizo y queríai que lo acompañase a limpiarse y a que se lavase las manos una y otra vez para que pasara su mano sobre la tierra. Le dije que no lo vuelva a hacer y lo lleve hacia el patio de juegos. Quería regresar a ensuciarse las manos, y le dije que no. Comenzó a quejarse y llorar porque no le permití hacer lo que quería, pues estaba mal. Comenzó a llorar y se quedó en el jardín sentado y molesto. Le dije que se sentara a mi lado (estaba a unos pasos de él) si quería jugar, porque lo que estaba haciendo no estaba bien.


Estaba sentado esperando a que se le pasara la rebeldía y cambiara de actitud o al menos se diera cuenta que no estaba haciendo lo correcto. Miguel Ángel, se me acerco a mí y me dijo "No se llora por eso, ¿no? Te ensucias la ropa, ¿no?'' Le explique que tenía razón. Él me decía que Taír se comportaba así y me pareció raro, porque nunca antes Taír había llorado y mucho menos tenido un comportamiento así.Paso un rato, y se acercó. Me abrazó y le dije que lo que había hecho no estaba bien y que no había que llorar por cosas como esas. Le pregunté si quería seguir jugando conmigo, me dijo que sí. Saqué un poco de papel higiénico de mi bolsillo y le limpié la nariz. Fuimos a jugar y comenzó a divertirse y comenzaba a pareserse al Taír de antes. Tomé su actitud como un rechazo al cariño que tal vez no consideraba real, pues no nos habíamos visto hace tiempo. Antes de irnos le di un abrazo y lo dejé con su cuidadora. Me despedí, sonrío y me hizo un gessto de despedida con su mano.