Al cabo de un rato, bajaron algunos niños más, pero no veía a Taír. Vi a Miguel Ángel y fuimos a jugar un rato. Pasamos por los columpios, los toboganes e incluso subió al trampolín con mucha suerte, pues mayormente hay muchos niños ahí y se prohiben que suban más de 5. Cuando comenzaron a subir más niños tuve que quedarme a cuidarlos. Miguel Ángel quería bajar y regresar a los columpios. Le dije que si me podía esperar un rato y aceptó. Una amiga cuidaba conmigo a los niños del trampolín. Fue difícil decidir entre quedarme a cuidar a los demás niños o ir a jugar con Miguel Ángel, pues podía sentirse triste. Me quedé un rato a cuidarlos hastsa que vino alguien que podía cuidarlos. Fue entonces que pude ir con Miguel Ángel a jugar un rato más antes de irnos.
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