miércoles, 21 de septiembre de 2011

Día 16 - ''Último día''

Miércoles 21 de septiembre del 2011


Les esperaba una gran fiesta. Lo que no esperaban era saber que sería el último miércoles que podríamos asegurarles que iríamos. Al llegar me sentí inmediatamente invadido por una tristeza. Sabía que algunos de los niños, en especial Miguel Ángel y Mijael, se habían acercado mucho a mí y siempre me buscaban cada vez que íbamos. Yo había comenzado a quererlos y me apenaba saber que ya no iríamos cada miércoles como lo habíamos hecho este año. A pesar de ello quise disfrutar al máximo este día, más que nada por los niños, no solo Miguel Ángel y Mijael.
Comenzamos a ordenar las cosas que trajimos para la pequeña fiesta que íbamos a realizar. Organizamos los bacaditos y luego esperamos a que llegaran todos los niños. Mientras esperábamos fui con el profesor a pedir una radio para la música en el momento del baile. Conseguimos que nos prestaran una radio y el CD que los niños siempre bailaban.


Comenzaron a llegar algunos niños del pabellón de 3 años y ahí estaba Taír. Dio un grito de alegría. No quería acercarme porque todos los niños estaban tranquilos y se iban a poner inquietos si alguien se les acercaba, porque pensarían que íbamos a jugar con ellos en ese momento. De todas maneras quise saludarlo, porque no lo veía después de tiempo. Lo abracé y luego vinieron otros dos niños Fabrizio y Marlon otros dos gemelos, y me di cuenta que Miguel Ángel estaba sentado en una de las mesas y puso una expresión como si tuviera celos. Entonces les dije a todos que esperaran ahí hasta que empezara la fiesta.


Terminaron de bajar todos y comenzamos la fiesta. María Paz y Rocío, se encargaron de dirigir los bailes, mientras otros llamábamos a los demás niños y los animábamos a bailar. En un momento, vi a un niño del pabellón de 1 a 2 años y estaba un poco tímido e inseguro de cómo bailar. Me acerqué a él y lo ayudé a bailar.Continuaron cerca de 3 bailes más y le avise a Rocío que ya teníamos que comenzar a repartir los bacaditos y la torta, porque faltaban 20 minutos para que nos retiráramos. Pasamos todos a las mesas y cada uno se encargó de una mesa. En mi mesa estaban Mijael, Miguel Ángel, Jack, Robert, Johnny, Axel y Guillermo. Todos ellos a quienes había conocido en este año. La pasaron muy bien comiendo y hablando un poco. Ya se acercaba el momento en que teníamos que irnos. Todos parecían distraídos por la torta que llevamos. Nos llamaron para retirarnos y lo único que le dije a Miguel Ángel y Mijael fue:


''Cuidense mucho y portense bien. Ya nos veremos pronto.''


Al final me retiré feliz de que se divirtieran mucho. Y no estaba triste, porque sabía que podía regresar a visitarlos. Tal vez no como parte del colegio y del programa de CAS, pero sí como un amigo que hicieron ellos en su hogar, el Hogar Transitorio San Luis.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Día 15

Miércoles 14 de septiembre del 2011

Hoy fue uno de esos días inesperados. Como siempre estaba feliz de ver nuevamente a Miguel Ángel y Mijael, pero hoy no fue el caso en que estuve con ellos todo el día. La gran meta de este día fue dedicar igual tiempo a los niños con los que me encontré y sentí necesario acercarme porque estaban solos. Joshua, el niño de la foto, esta cerca a los juegos mientras jugaba con Miguel Ángel, Mijael y otro niño pequeño. Le avisé si quería jugar y no me respondió. Mientras jugaba en el mismo juego que él con los demás niños, lo cuidaba a lo lejos porque sentía temor de que se cayera. Un rato después se acercó a mí y me tomó la mano. Como veía que Miguel Ángel y Mijael jugaba entre ellos, lo seguí, pues al lugar al que quería ir no estaba muy lejos. De todas maneras miraba qué hacían ambos a lo lejos.

Joshua me llevó hacia donde estaba una bicicleta. Quería manejar la bicicleta, entonces les avisé a Miguel Ángel y Mijael que daría una vuelta con él explicándoles que el era menor y tambieén quería jugar con alguien. Entonces manejabamos la bicicleta, yo sosteniéndola para que se mantenga en equilibrio mientras el pedaleaba. De repente comenzó a dirigirme. Por un momento pensé que buscaba a alguien. Me dirigio dentro de la parte de la casa del hogar, y luego por otras habitaciones. Cada vez que seguíamos distintos caminos a distintas velocidades hacía el sonido del motor de una moto y se divertía mucho. Me alegró mucho verlo sonreír y hablar, pues antes no lo había visto sonreír así. Considero que tomé la mejor decisión al jugar con él, pues Miguel Ángel y Mijael no necesitaban de mí al igual que Joshua, cada vez que pasaba cerca de ellos les preguntaba si necesitaban algo y si se estaban divirtiendo. Me decían que sí, y me di cuenta que la decisión que tome fue la acertada.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Día 14

Miércoles 7 de septiembre del 2011


Nuevamente vi hoy a mis pequeños amigos de siempre. Guillermo, el niño que conocí la semana pasada, también estaba con ellos. Hoy parecía más tranquilo. Todos los niños querían hacer aviones. Miguel Ángel quería pintar, entonces nos reunimos en una mesa. Y comenzamos a hacer aviones. Como a Axel y otro niño nunca les enseñé les expliqué todo el procedimiento para tener un avión. Axel quiso aprender, y entendió la mayoría de los pasos para hacer uno. El otro niño, quería pintar, entonces le regalé un avión, porque quería decorar uno. Después, Miguel Ángel quiso otro avión y luego nos quedamos a dibujar animales en la hoja.

Cuando terminaron de jugar, quisieron ir a jugar un rato. El otro niño, parecía que quería quedarse, pero no quería dejarlo solo. Le dije que podíamos ir a jugar y que regresando podíamos seguir pintando. Él aceptó y fuimos a jugar. Ellos crearon una especie de juego de un campanero o una pequeña estación de bomberos. Me recordaron comom a partir de algo simple se podían día hallar diversión. Bueno, los aviones también era una manera de entretenimiento a partir de algo simple como el papel. Les propuse jugar a ''las escondidas'' y todos quisieron. Ya era hora de que nos retiráramos. Me despedí de cada uno de ellos. Miguel Ángel me regaló el dibujo que había hecho, y el niño que nunca supe su nombre me regalo su avión decorado. A cambio de sus pequeños obsequios quise entregarles algo, sin embargo, no tenía nada material. Se me ocurrió que la próxima semana podría llevarles algo nuevo con qué jugar, entrenerlos o enseñarles algo.

miércoles, 20 de julio de 2011

Día 12

Miércoles 20 de julio del 2011

Hoy fue un día distinto a los demás en el sentido que trabajé con los niños de una manera más artística. Esto fue porque los juegos que propuse a los niños se relacionaban con el arte del origami. Para empezar hicimos aviones. Ninguno sabía hacer aviones y solo pedían 1, 2 e incluso 3. Miguel' Ángel fue el primero en pedirme un avión. Ya que estábamos en las bancas, le dije que primero le enseñaría. Vio como hice un avión, y después el haría otro con mi ayuda. Cuando hicimos el segundo avión, recordó todos los pasos tal como le enseñé. Lo único que le faltaba era realizar bien los dobleces, para lo cual lo ayudé.




Se acercaron otros niños como ''Mema'' que resultaba llamarse Mijael. Jaír el niño que jugaba con una compañera que faltó ese día también quizo aviones y le enseñé. Al final se acercó Axel y comenzamos a jugar cerca a un árbol. Era una especie de competencia de qué avión volaba más que terminó convirtiéndose en una competencia por colocar el avión en el árbol.



Veía a los niños muy felices, sobre todo a Miguel Ángel. Creo que ya me consideraba un amigo. Era como mi nuevo pequeño hermano. Nos avisaron que nos ibamos, y le pregunté si quería una foto. Entusiasmado aceptó, tomé la foto y quizo verla. Le avisé que ya nos veríamos pronto otra vez. Sonrío y nos despedimos con un abrazo.

sábado, 2 de julio de 2011

Caminata CAS 2011

Sábado 2 de julio del 2011

La segunda caminata que realizamos como parte del componente CAS fue otra de las experiencias más significativas en cuanto al valor de acción para CAS. En esta oportunidad nos dirigimos hacia un sector diferente al de la caminata 2010. Con rumbo a San Vicente de Aspita, desde la plaza de Aspita, comenzamos la caminata en fila (uno detrás del otro). El punto de la caminata consistía en poder reflexionar, tener un espacio tanto físico como interno que no se obtiene a diario para poder encontrarse con uno mismo. El desafío era poder superar los obstáculos: el cansancio, la sed y tal vez el pesimismo de otros. Personalmente pude reflexionar y darme un tiempo estando alejado de lo cotidiano, urbano y a veces agobiante. El camino no fue tan largo como lo imaginé, aunque inesperado en tramos del camino y logré seguir adelante. Tuvimos la oportunidad de bajar desde la pista para autos hacia el río por un camino ''arreglado'' que se perdía entre los árboles que comenzaban a aparecer. Una joven mujer nos ayudó, nos guío hacia el río pues vivía muy cerca a él. Al llegar al río tuvimos minutos para recuperar el respiro tras la gran travesía de arriba hacia abajo. Pero ahí no acababa el viaje, había que volver, obviamente.


Subimos de la misma manera ya conociendo el trayecto y logramos llegar al lugar de donde habíamos bajado. Esta segunda parte de la caminata consistía en poder caminar en grupos pequeños hasta llegar a la meta donde nos esperaba el bus. Todos acabamos cansados, aunque satisfechos por el esfuerzo realizado.

sábado, 25 de junio de 2011

''Un deseo por el autismo''

Sábado 25 de junio del 2011

Así como el grupo de CAS que realiza sus actividades en el Hogar Transitorio San Luis, el otro grupo trabaja con niños autistas en el Colegio Siempre Amanecer. Mis compañeros me comentaron que el Colegio Siempre Amanecer, realizaría una campaña por los niños de recaudación de fondos, para lo cual les pidieron que apoyaran la causa con su presencia y disposición. Yo quise asistir para ayudarlos.



La campaña realizada se tituló ''Un deseo por el autismo'', el propósito de este evento era que antes de que finalize se realize una cadena de deseos simbolizados por globos con deseos atados a ellos. Antes de este evento, se realizó un show infantil para los niños que asistieron, así como una venta de objetos de la institución Siempre Amanecer. Nosotros como alumnos, apoyamos con la venta de lápices. La dificultad era que teníamos que ser nosotros quienes se acercaran a los demás para que colaboraran con la causa comprando lápices de un valor de S/.2.00, para lo cual tuvimos que estar dispuesto los 10 lapices que nos entregaron. En parejas fuimos acercándonos a algunas personas hasta que llegó la hora de soltar los globos. Pedí un deseo por los niños de esta institución aunque no los conocía. La foto colocada en la entrada la tomé durante la última etapa del evento.

miércoles, 22 de junio de 2011

Día 11

Miércoles 22 de junio del 2011

Hoy nuevamente me llamaron para ayudar a bañar a los niños. Hoy sí ayude a bañarlos. Como conocía a Joel, sí me atreví a bañarlos. Creo que era un tema más de confianza, ya que la semana pasada no me pidieron que los ayudara.



Luego de bañarlos y cambiarlos, salimos nuevamente a jugar. En realidad, esta vez decidí pintar con Joel. Otros niños se acercaron a pedirme que les dibujara algo como ''Mema''. Así fue como entendí que se llamaba. Miguel Ángel también estuvo ahí pintando, y diciéndome que le ayudara a dibujar animales. En un momento Miguel Ángel se fue porque su cuidadora lo llamó.

Realmente hoy sentí mucha satisfacción de poder ayudar de una manera más significativa. Aunque fue un poco agotador atender a varios niños, me gustó poder compartir un poco con todos y permitir que su cuidadora o ''Mamasandra'' trabajara personalmente con cada uno que tenía trabajos pendientes.

miércoles, 15 de junio de 2011

Día 10

Miércoles 15 de junio del 2011

Dentro del Hogar Transitorio San Luis hay un pabellón para niños entre 1 año a 2 años. En este grupo hay cerca 15 niños cuidados por una señora que sola, en ocasiones, tiene que bañarlos supervisando incluso a quienes no está bañanado. La mayoría de veces otra cuidadora la ayuda a bañarlos, pero por el poco número de cuidadoras a veces tienen que priorizar algunas cosas sobre otras.

Desde hace algunas semanas pasadas dos compañeras ayudan a esta señora a bañar a estos niños. Hoy nos pidieron ayuda a unos compañeros y a mí para que terminaran de bañarse rápido y tuvieramos tiempo para jugar con ellos, que la semana pasada no pudieron salir al patio de juegos por demorarse bañándose.

Al principio no estaba seguro si ir, pero de todas maneras fui con la intención de ayudarlos de alguna manera. Las acompañé y eran muchos niños para que una sola persona los cuidara. Lo bueno es que son niños tranquilos, y solo uno no quería bañarse. Los demás parecían divertirse con el agua. Como eramos 2 alumnos y 3 alumnas en el grupo que formamos para ayudar a la señóra, los hombres nos encargamos de desvestir y preparar la ropa para los niños, y las mujeres, de las niñas.

Mis compañeras comenzaron a bañar a los niños, yo preferí solo vestirlos. No sé por qué razón no quize bañarlos. Tal vez porque nunca he bañado a niños de 1 o 2 años. Lo único que hice fue ayudarlos a vestirse y entretenerlos para que no se aburrieran y comenzaron a hacer desorden. Una vez que terminamos de cambiarlos, pudieron salir a jugar con nosotros. Mientras algunos como Jack y Joel esperaban a que los demás terminaran de bañarse, yo jugaba con ellos con un carro de juguete y un dinosaurio. El resto del tiempo que nos quedamos jugué con ambos y llegue a conocerlos un poco.

miércoles, 8 de junio de 2011

Día 9 - Juegos vacíos

Miércoles 8 de junio del 2011

Juegos vacíos. Era raro llegar y no sentir que alguien nos esperaba, sentir que la zona de juegos había perdido sus colores. Más allá del clima, un poco deprimente, el ambiente era realmente vacío, silencioso y solitario. No quería pensar que los niños nos esperaban de la misma manera, desganados.

Como siempre esperamos en las mesas de piedra donde los niños realizan sus tareas. Pasaron cerca de 15 minutos y no los veíamos. Fui con una amiga, Milena, a buscarlos. Entramos en la casa del hogar. Recorrimos los pasillos, observamos habitaciones vacías. Subimos al 2do piso. En una de las habitaicones estaban el grupo de niños mayores. Nos dijeron que ahí realizaban sus tareas cuando tenían muchas. Era una manera de que su cuidadora pudiera controlarlos mejor. Un grupo jugaba mientras atendía a un pequeño grupo de 3 a 4 niños a hacer sus tareas.

Fuimos un grupo de 5 alumnos al salón de tareas. Encontré a Taír ahí, el corrió sonriendo a abrazarme. No nos habíamos visto en semanas. Su cuidadora o ''la mamasonia'' (como ellos le dicen), que supervisaba que 3 niños terminaran su tarea parecía un poco estresada por tanto alboroto en el aula, por los dos niños que se peleaban por los juguetes. Le dije que podía ayudarle a Taír a hacer su tarea. Me dijo que sí y muchas gracias.


Comenzé a ayudar a Taír. Al inicio parecía entusiasmado por hacer la tarea, algo que antes no había visto en él. Comenzamos con la primera ficha y le leí la indicación. Comenzó a hacer una hoja de trazos. Al principio vi que no sabía seguir la línea. Le ayudé sosteniéndole la mano y el dirigía el trazo. Mejoró los siguientes trazos y acabamos con esa primera ficha. Luego tenía que colorear y comenzó bien, pero luego comenzó a desesperarse. Creo que era porque quería jugar. Luego me di cuenta que estaba un poco celoso, porque Luis Miguel, el hermano de Miguel Ángel, se habí acercado a mí a pedirme que le ayudara con su tarea.


Le dije a Taír que tenía que hacer bien su tarea. Se tranquilizó un poco y un rato despues casi termina rompiendo la hoja de trabajo. Entendí que por una parte estaba aburrido y que prefería jugar. Entendí que tenía que darle un espacio y supuse que por no hablar mucho por el problema de lenguaje que tiene, no puede expresarse bien y reacciona impulsivamente.Le entregué la tarea a su cuidadora y le expliqué lo que sucedió. Me dijo que estaba bien, que cuando se tranquilizara más terminaría la última ficha. Fui a jugar con Taír un momento más. Al cabo de un rato quería ir al baño y tuve que atenderlo yo, pues su cuidadora estaba ocupada. Luego de eso seguimos jugando un rato y se quedo entretenido con unos juguetes. Entonces Luis Miguel vino y quizo jugar conmigo un momento.


El día de hoy fue un poco difícil, pero soy consciente de que puedo manejar situaciones un poco complicadas. Aprendí a mantener la calma más de lo normal, y al ser niños entiendo su comportamiento, debido a que he tenido un hermano y muchos primos menores a mí a quienes he cuidado.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Día 8

Miércoles 25 de mayo del 2011

Inusual. Fue inusual llegar al Hogar San Luis e inmediamente percibir que probablemente sería uno de esos días en los que muchos de los niños no saldrían de sus habitaciones por algun motivo inusual. Sólo se me ocurría que el frío podría ser una razón para que los pequeños no puedan salir cerca al patio de juegos y podamos verlos. Había un enorme silencio y parecía que no habían más personas en el hogar que el grupo de niñas de 3 años que se encontraba cerca al patio de juegos con su cuidadora. Entonces nos acercamos a las mesas donde estaban donde usualmente vamos al llegar y donde esperamos.

Al cabo de un rato, bajaron algunos niños más, pero no veía a Taír. Vi a Miguel Ángel y fuimos a jugar un rato. Pasamos por los columpios, los toboganes e incluso subió al trampolín con mucha suerte, pues mayormente hay muchos niños ahí y se prohiben que suban más de 5. Cuando comenzaron a subir más niños tuve que quedarme a cuidarlos. Miguel Ángel quería bajar y regresar a los columpios. Le dije que si me podía esperar un rato y aceptó. Una amiga cuidaba conmigo a los niños del trampolín. Fue difícil decidir entre quedarme a cuidar a los demás niños o ir a jugar con Miguel Ángel, pues podía sentirse triste. Me quedé un rato a cuidarlos hastsa que vino alguien que podía cuidarlos. Fue entonces que pude ir con Miguel Ángel a jugar un rato más antes de irnos.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Día 7

Miércoles 18 de mayo del 2011

Había pasado ya prácticamente un mes desde la última vez que los vimos. Por una parte, sentía un poco de temor de que no nos reconocieran rápidamente o que nos ignoraran por no haber ido en las últimas 4 semanas. Ser niños no muchas veces es igual de alegre como uno espera, y muchos de ellos no entienden por qué quienes se acercan a ellos a veces no vuelven o cumplen sus promesas.

Hoy fue un día un poco raro. En especial, me refiero a la actitud de Taír. Desde que comenzó el día estuve con Taír jugando e intentando hacerlo sonreír. Al inicio se comportaba como siempre. Incluso jugamos con un niño llamado Miguel Ángel, gemelo de Luis Miguel. Ambos parecían divertirse.

(Miguel Ángel)


Luego Taír quería ensuciarse las manos como una vez lo hizo y queríai que lo acompañase a limpiarse y a que se lavase las manos una y otra vez para que pasara su mano sobre la tierra. Le dije que no lo vuelva a hacer y lo lleve hacia el patio de juegos. Quería regresar a ensuciarse las manos, y le dije que no. Comenzó a quejarse y llorar porque no le permití hacer lo que quería, pues estaba mal. Comenzó a llorar y se quedó en el jardín sentado y molesto. Le dije que se sentara a mi lado (estaba a unos pasos de él) si quería jugar, porque lo que estaba haciendo no estaba bien.


Estaba sentado esperando a que se le pasara la rebeldía y cambiara de actitud o al menos se diera cuenta que no estaba haciendo lo correcto. Miguel Ángel, se me acerco a mí y me dijo "No se llora por eso, ¿no? Te ensucias la ropa, ¿no?'' Le explique que tenía razón. Él me decía que Taír se comportaba así y me pareció raro, porque nunca antes Taír había llorado y mucho menos tenido un comportamiento así.Paso un rato, y se acercó. Me abrazó y le dije que lo que había hecho no estaba bien y que no había que llorar por cosas como esas. Le pregunté si quería seguir jugando conmigo, me dijo que sí. Saqué un poco de papel higiénico de mi bolsillo y le limpié la nariz. Fuimos a jugar y comenzó a divertirse y comenzaba a pareserse al Taír de antes. Tomé su actitud como un rechazo al cariño que tal vez no consideraba real, pues no nos habíamos visto hace tiempo. Antes de irnos le di un abrazo y lo dejé con su cuidadora. Me despedí, sonrío y me hizo un gessto de despedida con su mano.

miércoles, 20 de abril de 2011

Día 6

Miércoles 20 de Abril del 2011

Grande tendría que ser el día de hoy. Era la última visita en este bimestre, no los veríamos en 2 semanas por vacaciones. A pesar del clima cálido, todo parecía vacío. Decidí entrar a la parte del hogar donde estan las habitaciones. Por primera vez vi como eran sus habitaciones, me gustaron bastante porque eran lo suficientemente alegres para niños alegres como ellos.

Continué buscándolos como nadie aparecía, volví a las mesas donde siempre esparamos para ver si alguien había ido. El lugar se escuchaba muy tranquilo. El día de hoy no salieron los niños que normalmente salen del hogar a las 3, pues funciona como jardín de niños en las mañanas. Tal vez no salieron porque no fueron, o salieron más temprano.Algunos niños salieron al patio, entre ellos estaban Taír y Saíd. Otros niños fueron a jugar. Taír y Saíd tenían tareas. Más bien teníamos unas hojas para que las trabajasen. Eran hojas de trazo, pues anteriormente habíamos notado que su trazo tanto para pintar como para escribir no era muy "estable". Trabajé con Taír una de las hojas de trazo, al inicio parecía gustarle, pero luego se aburrió (tal vez por ver a otros niños jugar) y simplemente quiso terminar bien una ficha a terminar dos pero mal.
Ya que no los ibamos a ver en dos semanas, fui a jugar con él a penas acabamos la hoja de trazo. Cuando jugamos, su cuidadora/tutora lo llamó. No entendía mucho por qué, pero cuando me acerqué con una amiga que cuidaba a su hermano Saíd, nos dimos cuenta que algún familiar había ido a recogerlos. Por Semana Santa sus familiares tenían que recogerlos. Habían muy pocos niños, como 15 de los 60 que acostumbrábamos a ver.
El día pasaba rápido y lento por momentos. Antes de irnos, armamos paracaídas con bolsas, hilo y unas pelotas que llevamos. Hicimos cerca de 3 paracaídas y se las entregamos a unos niños a quienes aún no recogían o tal vez no los iban a recoger. Ya llegaba la hora de irnos y teníamos que despedirnos. No tenía a nadie en especial a quien decirle "hasta luego", pero sí me despedí en general con todos. Cuando nos ibamos, en el bus vi a Nicole despedirse y le tome una foto como recuerdo de su cariño. Pues fue la única que se despidió hasta el final.

miércoles, 13 de abril de 2011

Día 5

Miércoles 13 de Abril del 2011

Finalmente había llegado miércoles. Los había extrañadoo mucho luego de no verlos una semana, a pesar del largo día de la última vez que fuimos. A penas llegamos y el bus se estacionó dentro del Hogar Transitorio, el profesor nos llamó a todos para decirnos unas palabras, pues era la penúltima vez del primer periodo escolar y que luego de la próxima semana no iríamos una fecha por vacaciones. Estabamos escuchándolo y un niño se asomó por la puerta del bus. El profesor le dijo que subiera si quería. Parecía un poco asustado, pero al preguntarle su nombre no parecía tan nerivoso. "Johnsito" fue lo que dijo con una voz inocente.

Bajamos rápidamente, pues habían algunos niños que ya nos estaban esperando. "Amiguitos del Champagnat, ya llegaron nuestros amiguitos del Champagnat" decían. Taír apareció nuevamente entre la multitud de niños. Nuevamente fuimos al trampolín, y para la sopresa de todos ya había alguien en el trampolín. "Hola. Mira como salto alto." Su nombre es Luis Miguel. Era tan divertido que se llamara así, porque le gustaba cantar aunque no precisamente el tipo de canciones de Luis Miguel, el cantante.

Un rato después Taír quizo ir a los columpios y demás juegos. Bajó le enseñé a colocarse sus zapatillas con paciencia. Mientras jugabamos y ayudaba a subir a algunos juegos se golpeó la pierna. No lloró, pero parecía que se aguantaba el dolor. Le pregunté si se había golpeado algo, pues no iba a decir nada si no le preguntaba. No respondió exactamente que sí. Entonces le pregunté que se golpeó, me señaló su pierna. Le dije que iríamos a la enfermería del Hogar. Fuimos y la enfermera le explicó que no tenía nada. Yo tuve miedo de que le hubiera pasado, porque tan solo intentabamos pasar un buen rato.

Al regresar, avisaron que era la hora de que los niños comieran fruta. A todos les entregaron una manzana. Taír vio a Saíd a lo lejos y lo llamó nuevamente, lo abrazó y se sentó junto a él a comer su manzana. Cuando terminaron de comer sus manzanas, fui con él al tacho de basura para enseñarle que ahí es donde se colocan los pedazos de manzana que ya no se comen como el centro de la manzana, puesto a que había botado al grass un pedazo de manzana que se cayó. Junto al tacho de basura, había un lavadero y como no alcanzaba lo levanté. Se lavó las manos y cuando estabamos a punto de irnos pasó su mano sobre tierra y se ensució. Se lavó nuevamente las manos y, también las volvió a pasar por la tierra. Le dije que no tenía que hacer eso. Que se estaba ensuciando toda la ropa. Comprendió que no tenía que hacerlo más, aunque parecía molesto.

Nos dirigimos nuevamente al patio de juegos, y estuvimos ahí hasta que nos retiramos.

miércoles, 6 de abril de 2011

Día 4 - ¡Gemelos acrobatas!


Miércoles 6 de Abril del 2011



Entramos en una atmósfera donde se había celebrado un homenaje o fiesta. Había un letrero grande frente al patio de juegos en el cual decía "Feliz cumpleaños Patricia", al parecer había sido el cumpleaños de la Hermana encargada del Hogar Transitorio San Luis. Esto lo observé mientras esperábamos a los niños. Llegaron a salir pocos niños en relación a semanas pasadas y había algo peculiar para todos los niños que captaba su atención inmediatamente. Había un nuevo trampolín en la zona de juegos. Todos los niños entusiasmados procuraban subir lo antes posible ahí. Taír apareció nuevamente de la mano de su cuidadora. Esta vez vino corriendo hacia mí y sonriendo me abrazó. Me gustó la manera en cómo me alegró el día desde el inició cuando se supone que esa es la tarea de nosotros principalmente, poder compartir. Justo antes de que Taír quería ir al trampolín, había un niño sentado en la mesa. Me di cuenta que era Kevin.


Había llegado a conocer un poco a Kevin hace 3 semanas y me di cuenta que él y Taír no se llevaban bien. Hoy parecía un poco serio y sin ganas de jugar.




(Él es Kevin)

Parecía que estaba castigado o tal vez solo estaba a aburrido o abrumado por nuestra presencia. Por un momento pensé que era parte de su juego y quería llamar la atención. Me acerqué intenté hablarle y solo sonrío. Taír por otra parte, estaba ansioso por subir al trampolín. Antes de que los demás niños llegaran, lleve a Taír al trampolín y subió. Algunos niños más subieron al trampolín, seguido de un grupo de niñas. Todos saltando, divirtiéndose y tratando de sentir la adrenalina de este nueva forma de diversión. No hacían más que soltar risas y sonrisas. Desde afuera, observaba a Taír para que no se golperara y evitar que mientras saltaba golpeara a otros y ocasioanara algún accidente.




"¡Saíd!" escuché que Taír dijo. Su hermano había entrado al trampolón y juntos estaban en una especie de competencia amistosa por saber quien saltaba más alto. Era tan gracioso verlos. A Saíd se le caían los pantalones de tanto saltar. Junto con una amiga, les colocabamos las palmas de nuestras manos contra la malla del trampolín para que las atrapasen. Parecían divertirse. De repente vimos a un niño de guinda intentar atrapar nuestras manos. ¡Robert también quería un poco de amor! Comenzamos a jugar con él.





Tiempo después, salieron del trampolín. Querían seguir jugando, pero esta vez con nosotros y literalmente al parecer. Se colocaron sus zapatillas e intentaron hacer especies de acrobacias apoyándose de nosotros. Taír y Saíd eran especie de acróbatas.

Luego jugamos en los columpios y en cada juego que había. Al terminar, fuimos a las mesas. Una amiga llevó rompecabezas para los niños y me senté con Taír a armar y ayudarlo a armar. Parecía que no tenía paciencia, pero lo ayudé y mostré que no necesitabamos de complicaciones para terminar un rompecabezas. La felicidad que tenía al terminar cada rompecabeza era indescriptible. Conocí a una pequeña niña llamada Nicole que se sentó cerca a nosotros a armar un rompecabezas. Tiene 4 años, y me pareció muy inteligente y curiosa para ser tan pequeña.

Ya iba a llegar la hora de retirarnos, y Taír se inclinó a darme un abrazo, parecía que no quería que me fuera. Lamentablemente, teníamos que retirarnos. Le dije para tomarnos una foto y aunque no respondió sonrío al tenerlo entre mis brazos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Día 3 - ''No más fotos después de hoy.''

Miércoles 30 de marzo del 2011


El día inició un poco diferente a las semanas anteriores. Habían menos niños que al parecer permanecieron en sus pabellones con sus respectivas cuidadoras. Carlos apareció y, curiosamente, me preguntó por mi cámara. Quiso tomar una foto y con la intención de hacerla solo una vez, se la presté (habían otros niños que querían tomar fotos, como Fidel, por eso trataba que no muchos la vieran por no generar discusiones entre ellos). A Carlos parecía gustarle mucho tomar fotos y me sorprendió, porque es algo que a mí también me gusta. En un principio entendí la emoción de ser fotógrafo de sonrisas, así que le enseñé a manipular la cámara e incluso aprendió más funciones de las que ya sabía. Para comenzar quiso tomarme una foto. (Ésta es la foto que Carlos tomó de mí.)



Luego, quiso fotografiar a Limber porque era su amigo y bueno, era uno de los que estaban más cerca. Después tomó otra, otra y otra, mientras ayudaba a Taír a subir en la resbaladera, hasta que le tomó una foto a Fidel.


Fidel, el de la sonrisa carismática, se acercó a mí y preguntandome si la cámara era mía me preguntaba, a la vez de manera indirecta, si podía usar mi cámara. Le dije a Carlos que le prestara la cámara para que tomara una foto. Carlos no quería, pero luego aceptó a que tomara una. Después de eso ambos se tranquilizaron, aunque había una especie de tensión entre ambos.


Carlos estaba tomando fotos muy cerca de donde estaba con Taír, cuando, de repente, regresa a mí y no tenía la cámara. Vi que quería llorar y le pregunte qué había pasado. Me dijo que Fidel le había quitado la cámara. Entonces fui a buscar a Fidel y comenzó a esconderse pensando que era un juego. Le dije a Fidel que tenía que disculparse con Carlos, porque no tenía que haber hecho eso. Entonces me dijo que lo haría y me entregó la cámara. Le dije a Carlos que tenía que guardar la cámara por un momento. Carlos lo tomó mal y quiso llorar. La pelota de Taír se fue muy lejos y cuando regresé a entregársela a Taír. Carlos estaba llorando, me dijo que alguien lo había golpeado y al parecer le calló la pelota mientras jugaban futbol algunos niños y unos compañeros cerca de él. Le dije que se calmara, pero no dejaba de estar triste. Vino su cuidadora para llevárselo al baño y después no lo vi. Ya teníamos que irnos, todo había pasado tan rápido. Pensé que ya no sería una buena idea llevar la cámara más, a pesar de que aprendió a utilizarla y que jugar con ellos sería otra mejor opción.

sábado, 26 de marzo de 2011

Earth Hour!

Sábado 26 de marzo del 2011

En el colegio durante esta semana los alumnos de 4to y 5to del bachillerato internacional (BI), preparamos una campaña de concientización ambiental con el tema de ''La Hora del Planeta''. Tuvimos la oportunidad esta semana de realizar una charla dirigida a alumnos de entre 10 a 15 años, explicando el impacto del no cuidado ambiental, el objetivo de ''La Hora del Planeta'' y su desarrollo en estos años, en especial, en el Perú. Esta charla dirigida por grupos conformados por un alumno de 5to de BI y dos de 4to año de BI, me permitió desarrollar la habilidad de comunicar e informar a grupos grandes sobrepasando las limitaciones de tiempo y organización, pues un miembro no estuvo presente.

Haciendo referencia exclusiva al sábado 26 de marzo, se había estado practicando una concentración de alumnos en el colegio, con su autorización, la participación de profesores y dirigido por los profesores del área de ciencias. Con ello queríamos demostrar que la labor realizada en la semana había tenido efecto en los demás como para participar en ''La Hora del Planeta''. Planeamos formar el número 60 con velas, y mostrar que el colegio como grupo de alumnos y profesores se mostraban dispuestos a participar de esta propuesta por el cambio ambiental.
Como resultado, muchos alumnos de distintos grados del nivel secundario asistieron y se notó el gran logro de la campaña de concientización realizada.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Día 2 - Hermano es sinónimo de alegría

Miércoles 23 de Marzo del 2011


Nuevamente nos dirigíamos hacia el Hogar Transitorio San Luis e imaginaba que el reencuentro con los niños una semana después sería tal vez desalentador para algunos. No fue inmediato en el caso de todos que los niños nos reconocieran. Tan solo era la segunda vez que los habíamos visto y esperar que nos recordasen fue algo más fantasioso. En mi caso, recordaba los nombres de Taír, Carlos y Lucas. Aunque no vi a Taír desde un inicio, vi a Lucas tratándo de balancearse en un columpio como hacía la semana pasada. Me dirigí hacia Lucas y frente a un "Hola, ¿cómo estás?" me respondió con una sonrisa y una risa corta. Entonces supuse que quería jugar en el columpio e imaginar que era un aviador, pues hacía sonidos de aviones con los labios y mediante un susurreo lento.De repente escuché que decía algo con voz tímida "Más rápido". Parecía que disfrutaba de la adrenalina de un columpio y a pesar de tener cerca de los 3 años, no tenía miedo a caerse. Quise seguirle el juego y mantenerlo entretenido, pues al inicio del día estaba un poco serio e incluso amargado. Entonces evitando columpiarlo muy rápido y fuerte para que no se cayese, lo balancee haciendo que se impulse una tres veces y me puse frente a él. En esos momentos fue cuando le tomé estas fotos. El similuba que estaba en un avión e intentaba alcanzarme, pues yo estaba a una distancia en la que a penas me alcanzaba con los pies. Lucas disfrutaba del juego más que yo, pues era yo quien se iba cansando de correr hacia su espalda y balancear el asiento y poniéndome, luego, frente a él para intentarle robarle una sonrisa. Verlo sonreír era una mayor satisfacción. A su lado, estaba Carlos. Él, a diferencia de Lucas, podía columpiarse solo. Carlos tiene 4 años. Sin embargo, quería algo. Cuando me vio fotografiando a Lucas, me dijo: ''A mí, a mí''. Carlos era otro de los niños con una voz inocente y con dicha voz, más que convencerme llamó mi antención. Carlos era otro de los niños a quien le gustaba jugar en los columpios. Fue una especie de competencia amistosa entre Carlos y Lucas. Tuve que ayudar a Lucas, obviamente, pues no podía balancearse por su cuenta en los columpios. Bueno, terminaron riéndose y sonriendo sin parar, y a pesar de no ser el mismo pabellón, jugaban como amigos.



Sin embargo, Carlos conocía mucho a alguien de su pabellón con quien era estrechamente amigo, era el hermano de Lucas. Lucas tiene un hermano un poco mayor que él en el pabellón de Carlos y Taír. Su hermano, llamado Andrés era muy parecido a él en el sentido que no le gustaba parar de jugar y sentía cosquillas fácilmente. ¿Cómo me enteré de Andrés? Lucas se sintió un poco triste en un momento, y no entendí muy bien aquel sentimiento por minutos, antes estaba feliz jugando con Carlos. Me dijo que quería verlo y lo extrañaba y fue ahí donde me mostró quien era su hermano. Recuerdo muy bien a Andrés del primer día, porque se presentó ante todos y era muy gracioso. Una vez que lo vio, me dijo ''él es mi hermano'' y sonrío. Ambos se abrazaron y Lucas ya no sentía ese sentimiento negativo.

Faltaba poco para que nos retiremos del Hogar, y econtré a Taír jugando solo. Un compañero, me dijo que se podía quedar con Lucas y entonces le dije a Lucas que ya volvería. Fui donde Taír, y no estoy seguro si me recordó. Estuvo riéndose como la semana anterior e incluso hacía los mismos gestos. No estuve seguro de que me había recordado hasta que tuvo que regresar a su pabellón y me abrazó. Por otra parte, un grupo de niñas quisieron tomarse una foto. Una amiga les había dicho que podían tomarse una con mi cámara y esta fue una de las últimas fotos que tomé.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Día 1 - Segunda primera vez

Miércoles 16 de Marzo del 2011




Era extraña la sensación de subir a un bus y saber que una vez más sería el inicio de un nuevo proyecto de vida junto a estos niños que aún no llegaba a conocer. Probablemente, camino al hogar, sentí curiosidad, entusiasmo e incluso miedo. Era claro que serían niños a quienes iríamos a visitar y, sobre todo a ayudar. Era raro el sentir miedo. Siempre me he sentido cómodo con los niños, pero aún no sé como explicar ese posible medio, solo quiero considerarlo (al menos por ahora) como confusión.

Desconocía totalmente dónde estaba aquel lugar, a pesar de que muchas veces en mi vida había pasado por ahí. Y no tener conciencia de la distancia a la que nos encontrábamos del Hogar, jugaba en contra mía. No pude calmar todas las emociones encontradas que tenía sin haber llegado y visto a los niños. Entonces fue que llegamos y ya habiendo entrado, sonreí. Un ambiente tranquilo a pesar de las risas y travesuras de niños que salían de este lugar. Pero, ¿por qué salían? me pregunté. Hasta donde yo tenía entendido ellos vivían ahí. Entonces seguí observando y, observar todo un ambiente lleno de colores, me recordaba a mí, claro que en un pasado muy lejano. Llegamos a juntarnos todo el grupo que ibamos a visitar el Hogar Transitorio San Luis a partir de hoy, y la encargada del Hogar era una hermana religiosa llamada Patricia quien nos explico un poco a cerca del lugar. Nos mencionó dentro de varias cosas como la organización de niños y niñas en pabellones, una cosa que consideré importante: la falta de la imagen paterna para los niños.

Nos dijeron que esperemos en unas bancas que hay cerca al patio de juegos y comenzamos a ver como poco a poco salían niños de pabellones. Cada vez el número de niños aumentaba y parecía no parar. Un grupo de niños pertenecientes al mismo pabellón y otro grupo de niñas de otro pabellón se sentaron en las bancas. Ese fue el primer contacto con los niños. Muchos de ellos eran cordiales, extrovertidos y solo buscaban la amistad de alguien. Muchos iniciaron la conversación mucho antes que nosotros y fue cuando comenzamos a hablar de nosotros. Muchos de los niños se fueron de las mesas directamente al patio de juegos. Veía sonrisas enormes como no veía hace tiempo. Algunos de los niños eran tímidos, como uno que estaba cogido de la mano de su cuidadora desde un inicio. Me quise acercar a él y justo la cuidadora al observar que miraba a ese niño se acercó y lo dejó junto a mí.




Su nombre es Taír, pero eso lo supe después de intentar hablar con él. Intentó decirme su nombre, pero yo entendí que era ''Tais''. Carlos, un niño que estaba cerca a mí dijo ''Él es Taís'' entonces, pensé que su nombre era Taís. No entendía muy bien lo que decía, y pensé que era porque tenía entre 2 a 3 años. Quiso ir al patio de juegos y ahí me sorprendió la felicidad de Taís. Fue inesperada la sonrisa que tuvo mientras jugaba, porque mientras intentaba hablar con el tenía una mirada seria y de confusión. No paraba de reírse y paracía disfrutar como si ya me conociera. En un momento dejó de sonreír, se quedó quieto y haciendo una seña, entendí que quería ir al baño. Le pregunté y solo asintió con la cabeza. Lo llevé con su cuidadora y le dije que parecía que quería ir, me respondió que ella lo llevaría y que fuera a jugar con alguien más. Mientras esperaba, justo a unos pasos, estaba Andrea (una compañera) y me pidió que la ayudara pues cuidaba a 2 niños y 1 niña en los columpios y todos querían que los balancearan. Lucas, uno de los niños estaba serio y lo único que quería era que lo balancearan un poco en el columpio. Sonreía por ratos y parecía que trataba de ocultar su felicidad. No entendía muy bien por qué, pero tenía una voz de inocencia y solo lograba sacarme sonrisas y él también sonreía.




Regresaron "Taís" y su cuidadora y me lo encargó. Se suponía que Lucas quería columpiarse para sonreír y "Taís" quería regresar a algún otro juego. Le pregunte a "Taís" si quería columpiarse, entonces ahora no dejaría a ninguno. Bueno, al menos eso pasó hasta que otro compañero se llevó a Lucas. Taír quiso regresar a otro juego cuando el camino se encontró con una pelota. Jugamos un rato y lo llamaron para que tomase un poco de limonada y leche. Nos sentamos nuevamente en las bancas y estaba tranquilo disfrutando de la limonada. En ese momento saque mi cámara y quise tomarle una foto.




(Él es Taír)

Esta fue la única foto que tomé, y recuerdo este día claramente. Cuando estabamos a puntos de irnos, la cuidadoras llamaron a los niños. Taír se despídió con un abrazo y sonrío, hizo una mueca y dijo algo que aún no estoy seguro de qué fue lo que dijo. Taír se fue y ya era hora de irnos. Una amiga, que estuvo cerca a mí cuando me despedía de Taír. Me pregunto "¿No te diste cuenta de por qué habla así?'' Pensé dos veces la posible razón y era lo que ella también pensaba. Al parecer Taír fue operado por tener labio leporino, porque tiene una marca pequeña en el lado derecho de su nariz.