miércoles, 14 de septiembre de 2011

Día 15

Miércoles 14 de septiembre del 2011

Hoy fue uno de esos días inesperados. Como siempre estaba feliz de ver nuevamente a Miguel Ángel y Mijael, pero hoy no fue el caso en que estuve con ellos todo el día. La gran meta de este día fue dedicar igual tiempo a los niños con los que me encontré y sentí necesario acercarme porque estaban solos. Joshua, el niño de la foto, esta cerca a los juegos mientras jugaba con Miguel Ángel, Mijael y otro niño pequeño. Le avisé si quería jugar y no me respondió. Mientras jugaba en el mismo juego que él con los demás niños, lo cuidaba a lo lejos porque sentía temor de que se cayera. Un rato después se acercó a mí y me tomó la mano. Como veía que Miguel Ángel y Mijael jugaba entre ellos, lo seguí, pues al lugar al que quería ir no estaba muy lejos. De todas maneras miraba qué hacían ambos a lo lejos.

Joshua me llevó hacia donde estaba una bicicleta. Quería manejar la bicicleta, entonces les avisé a Miguel Ángel y Mijael que daría una vuelta con él explicándoles que el era menor y tambieén quería jugar con alguien. Entonces manejabamos la bicicleta, yo sosteniéndola para que se mantenga en equilibrio mientras el pedaleaba. De repente comenzó a dirigirme. Por un momento pensé que buscaba a alguien. Me dirigio dentro de la parte de la casa del hogar, y luego por otras habitaciones. Cada vez que seguíamos distintos caminos a distintas velocidades hacía el sonido del motor de una moto y se divertía mucho. Me alegró mucho verlo sonreír y hablar, pues antes no lo había visto sonreír así. Considero que tomé la mejor decisión al jugar con él, pues Miguel Ángel y Mijael no necesitaban de mí al igual que Joshua, cada vez que pasaba cerca de ellos les preguntaba si necesitaban algo y si se estaban divirtiendo. Me decían que sí, y me di cuenta que la decisión que tome fue la acertada.

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