miércoles, 23 de marzo de 2011

Día 2 - Hermano es sinónimo de alegría

Miércoles 23 de Marzo del 2011


Nuevamente nos dirigíamos hacia el Hogar Transitorio San Luis e imaginaba que el reencuentro con los niños una semana después sería tal vez desalentador para algunos. No fue inmediato en el caso de todos que los niños nos reconocieran. Tan solo era la segunda vez que los habíamos visto y esperar que nos recordasen fue algo más fantasioso. En mi caso, recordaba los nombres de Taír, Carlos y Lucas. Aunque no vi a Taír desde un inicio, vi a Lucas tratándo de balancearse en un columpio como hacía la semana pasada. Me dirigí hacia Lucas y frente a un "Hola, ¿cómo estás?" me respondió con una sonrisa y una risa corta. Entonces supuse que quería jugar en el columpio e imaginar que era un aviador, pues hacía sonidos de aviones con los labios y mediante un susurreo lento.De repente escuché que decía algo con voz tímida "Más rápido". Parecía que disfrutaba de la adrenalina de un columpio y a pesar de tener cerca de los 3 años, no tenía miedo a caerse. Quise seguirle el juego y mantenerlo entretenido, pues al inicio del día estaba un poco serio e incluso amargado. Entonces evitando columpiarlo muy rápido y fuerte para que no se cayese, lo balancee haciendo que se impulse una tres veces y me puse frente a él. En esos momentos fue cuando le tomé estas fotos. El similuba que estaba en un avión e intentaba alcanzarme, pues yo estaba a una distancia en la que a penas me alcanzaba con los pies. Lucas disfrutaba del juego más que yo, pues era yo quien se iba cansando de correr hacia su espalda y balancear el asiento y poniéndome, luego, frente a él para intentarle robarle una sonrisa. Verlo sonreír era una mayor satisfacción. A su lado, estaba Carlos. Él, a diferencia de Lucas, podía columpiarse solo. Carlos tiene 4 años. Sin embargo, quería algo. Cuando me vio fotografiando a Lucas, me dijo: ''A mí, a mí''. Carlos era otro de los niños con una voz inocente y con dicha voz, más que convencerme llamó mi antención. Carlos era otro de los niños a quien le gustaba jugar en los columpios. Fue una especie de competencia amistosa entre Carlos y Lucas. Tuve que ayudar a Lucas, obviamente, pues no podía balancearse por su cuenta en los columpios. Bueno, terminaron riéndose y sonriendo sin parar, y a pesar de no ser el mismo pabellón, jugaban como amigos.



Sin embargo, Carlos conocía mucho a alguien de su pabellón con quien era estrechamente amigo, era el hermano de Lucas. Lucas tiene un hermano un poco mayor que él en el pabellón de Carlos y Taír. Su hermano, llamado Andrés era muy parecido a él en el sentido que no le gustaba parar de jugar y sentía cosquillas fácilmente. ¿Cómo me enteré de Andrés? Lucas se sintió un poco triste en un momento, y no entendí muy bien aquel sentimiento por minutos, antes estaba feliz jugando con Carlos. Me dijo que quería verlo y lo extrañaba y fue ahí donde me mostró quien era su hermano. Recuerdo muy bien a Andrés del primer día, porque se presentó ante todos y era muy gracioso. Una vez que lo vio, me dijo ''él es mi hermano'' y sonrío. Ambos se abrazaron y Lucas ya no sentía ese sentimiento negativo.

Faltaba poco para que nos retiremos del Hogar, y econtré a Taír jugando solo. Un compañero, me dijo que se podía quedar con Lucas y entonces le dije a Lucas que ya volvería. Fui donde Taír, y no estoy seguro si me recordó. Estuvo riéndose como la semana anterior e incluso hacía los mismos gestos. No estuve seguro de que me había recordado hasta que tuvo que regresar a su pabellón y me abrazó. Por otra parte, un grupo de niñas quisieron tomarse una foto. Una amiga les había dicho que podían tomarse una con mi cámara y esta fue una de las últimas fotos que tomé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario