miércoles, 16 de marzo de 2011

Día 1 - Segunda primera vez

Miércoles 16 de Marzo del 2011




Era extraña la sensación de subir a un bus y saber que una vez más sería el inicio de un nuevo proyecto de vida junto a estos niños que aún no llegaba a conocer. Probablemente, camino al hogar, sentí curiosidad, entusiasmo e incluso miedo. Era claro que serían niños a quienes iríamos a visitar y, sobre todo a ayudar. Era raro el sentir miedo. Siempre me he sentido cómodo con los niños, pero aún no sé como explicar ese posible medio, solo quiero considerarlo (al menos por ahora) como confusión.

Desconocía totalmente dónde estaba aquel lugar, a pesar de que muchas veces en mi vida había pasado por ahí. Y no tener conciencia de la distancia a la que nos encontrábamos del Hogar, jugaba en contra mía. No pude calmar todas las emociones encontradas que tenía sin haber llegado y visto a los niños. Entonces fue que llegamos y ya habiendo entrado, sonreí. Un ambiente tranquilo a pesar de las risas y travesuras de niños que salían de este lugar. Pero, ¿por qué salían? me pregunté. Hasta donde yo tenía entendido ellos vivían ahí. Entonces seguí observando y, observar todo un ambiente lleno de colores, me recordaba a mí, claro que en un pasado muy lejano. Llegamos a juntarnos todo el grupo que ibamos a visitar el Hogar Transitorio San Luis a partir de hoy, y la encargada del Hogar era una hermana religiosa llamada Patricia quien nos explico un poco a cerca del lugar. Nos mencionó dentro de varias cosas como la organización de niños y niñas en pabellones, una cosa que consideré importante: la falta de la imagen paterna para los niños.

Nos dijeron que esperemos en unas bancas que hay cerca al patio de juegos y comenzamos a ver como poco a poco salían niños de pabellones. Cada vez el número de niños aumentaba y parecía no parar. Un grupo de niños pertenecientes al mismo pabellón y otro grupo de niñas de otro pabellón se sentaron en las bancas. Ese fue el primer contacto con los niños. Muchos de ellos eran cordiales, extrovertidos y solo buscaban la amistad de alguien. Muchos iniciaron la conversación mucho antes que nosotros y fue cuando comenzamos a hablar de nosotros. Muchos de los niños se fueron de las mesas directamente al patio de juegos. Veía sonrisas enormes como no veía hace tiempo. Algunos de los niños eran tímidos, como uno que estaba cogido de la mano de su cuidadora desde un inicio. Me quise acercar a él y justo la cuidadora al observar que miraba a ese niño se acercó y lo dejó junto a mí.




Su nombre es Taír, pero eso lo supe después de intentar hablar con él. Intentó decirme su nombre, pero yo entendí que era ''Tais''. Carlos, un niño que estaba cerca a mí dijo ''Él es Taís'' entonces, pensé que su nombre era Taís. No entendía muy bien lo que decía, y pensé que era porque tenía entre 2 a 3 años. Quiso ir al patio de juegos y ahí me sorprendió la felicidad de Taís. Fue inesperada la sonrisa que tuvo mientras jugaba, porque mientras intentaba hablar con el tenía una mirada seria y de confusión. No paraba de reírse y paracía disfrutar como si ya me conociera. En un momento dejó de sonreír, se quedó quieto y haciendo una seña, entendí que quería ir al baño. Le pregunté y solo asintió con la cabeza. Lo llevé con su cuidadora y le dije que parecía que quería ir, me respondió que ella lo llevaría y que fuera a jugar con alguien más. Mientras esperaba, justo a unos pasos, estaba Andrea (una compañera) y me pidió que la ayudara pues cuidaba a 2 niños y 1 niña en los columpios y todos querían que los balancearan. Lucas, uno de los niños estaba serio y lo único que quería era que lo balancearan un poco en el columpio. Sonreía por ratos y parecía que trataba de ocultar su felicidad. No entendía muy bien por qué, pero tenía una voz de inocencia y solo lograba sacarme sonrisas y él también sonreía.




Regresaron "Taís" y su cuidadora y me lo encargó. Se suponía que Lucas quería columpiarse para sonreír y "Taís" quería regresar a algún otro juego. Le pregunte a "Taís" si quería columpiarse, entonces ahora no dejaría a ninguno. Bueno, al menos eso pasó hasta que otro compañero se llevó a Lucas. Taír quiso regresar a otro juego cuando el camino se encontró con una pelota. Jugamos un rato y lo llamaron para que tomase un poco de limonada y leche. Nos sentamos nuevamente en las bancas y estaba tranquilo disfrutando de la limonada. En ese momento saque mi cámara y quise tomarle una foto.




(Él es Taír)

Esta fue la única foto que tomé, y recuerdo este día claramente. Cuando estabamos a puntos de irnos, la cuidadoras llamaron a los niños. Taír se despídió con un abrazo y sonrío, hizo una mueca y dijo algo que aún no estoy seguro de qué fue lo que dijo. Taír se fue y ya era hora de irnos. Una amiga, que estuvo cerca a mí cuando me despedía de Taír. Me pregunto "¿No te diste cuenta de por qué habla así?'' Pensé dos veces la posible razón y era lo que ella también pensaba. Al parecer Taír fue operado por tener labio leporino, porque tiene una marca pequeña en el lado derecho de su nariz.

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