miércoles, 13 de abril de 2011

Día 5

Miércoles 13 de Abril del 2011

Finalmente había llegado miércoles. Los había extrañadoo mucho luego de no verlos una semana, a pesar del largo día de la última vez que fuimos. A penas llegamos y el bus se estacionó dentro del Hogar Transitorio, el profesor nos llamó a todos para decirnos unas palabras, pues era la penúltima vez del primer periodo escolar y que luego de la próxima semana no iríamos una fecha por vacaciones. Estabamos escuchándolo y un niño se asomó por la puerta del bus. El profesor le dijo que subiera si quería. Parecía un poco asustado, pero al preguntarle su nombre no parecía tan nerivoso. "Johnsito" fue lo que dijo con una voz inocente.

Bajamos rápidamente, pues habían algunos niños que ya nos estaban esperando. "Amiguitos del Champagnat, ya llegaron nuestros amiguitos del Champagnat" decían. Taír apareció nuevamente entre la multitud de niños. Nuevamente fuimos al trampolín, y para la sopresa de todos ya había alguien en el trampolín. "Hola. Mira como salto alto." Su nombre es Luis Miguel. Era tan divertido que se llamara así, porque le gustaba cantar aunque no precisamente el tipo de canciones de Luis Miguel, el cantante.

Un rato después Taír quizo ir a los columpios y demás juegos. Bajó le enseñé a colocarse sus zapatillas con paciencia. Mientras jugabamos y ayudaba a subir a algunos juegos se golpeó la pierna. No lloró, pero parecía que se aguantaba el dolor. Le pregunté si se había golpeado algo, pues no iba a decir nada si no le preguntaba. No respondió exactamente que sí. Entonces le pregunté que se golpeó, me señaló su pierna. Le dije que iríamos a la enfermería del Hogar. Fuimos y la enfermera le explicó que no tenía nada. Yo tuve miedo de que le hubiera pasado, porque tan solo intentabamos pasar un buen rato.

Al regresar, avisaron que era la hora de que los niños comieran fruta. A todos les entregaron una manzana. Taír vio a Saíd a lo lejos y lo llamó nuevamente, lo abrazó y se sentó junto a él a comer su manzana. Cuando terminaron de comer sus manzanas, fui con él al tacho de basura para enseñarle que ahí es donde se colocan los pedazos de manzana que ya no se comen como el centro de la manzana, puesto a que había botado al grass un pedazo de manzana que se cayó. Junto al tacho de basura, había un lavadero y como no alcanzaba lo levanté. Se lavó las manos y cuando estabamos a punto de irnos pasó su mano sobre tierra y se ensució. Se lavó nuevamente las manos y, también las volvió a pasar por la tierra. Le dije que no tenía que hacer eso. Que se estaba ensuciando toda la ropa. Comprendió que no tenía que hacerlo más, aunque parecía molesto.

Nos dirigimos nuevamente al patio de juegos, y estuvimos ahí hasta que nos retiramos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario